Saludos
estimados lectores como les había prometido yo, la tortuga terapeuta, en esta
entrega se discutirán aquellas consideraciones que una persona con trastorno
bipolar puede tener en cuenta para mejorar su asertividad al momento de
gestionar sus relaciones afectivas.
Primeramente
recordemos una vez más aquellas tres principales características que debe
enfrentar una persona con trastorno bipolar al momento de manejar su mundo
afectivo y emocional, las cuales son:
·
La falta de poder sentir matices en sus
emociones.
·
La gran capacidad de síntesis que posee
en su análisis.
·
El sentir como verdadero todo aquello
que piensa en su mente.
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| Pintura de un vitral típico de una iglesia hecha en tonos invernales. |
El
primer trabajo a desarrollar sobre sí mismo una persona con trastorno bipolar
es el de poder identificar matices emocionales en sus sentimientos y mejorar la
identificación de sus emociones. Una muy buena forma de lograr esto es a través
del contacto directo con las artes, tanto como espectador y como artista en sí
mismo.
Explorar los matices con los que
un cuadro de pintura logra mostrar su imagen, tratar de identificar las
emociones que diferentes poemas le producen al leerlos, escuchar diversas tipos
de música diferenciando sus melodías y lo más importante es encontrar alguna
actividad artísticas que se pueda desarrollar al menos como hobbies porque
muchas veces los síntomas se producen donde hay talentos no desarrollados.
En
la misma medida que se vayan mejorando la capacidad de experimentar e
identificar aquellas emociones que son más sutiles, el sentir como verdadero
todo aquello que se piensa se irá convirtiendo en un poderoso aliado en
nuestras interacciones afectivas, ya que la naturaleza intrínseca de la
oscilación propia de la persona con trastorno bipolar lo hace poder alternarse
entre dos perspectivas opuestas con gran rapidez pudiendo registrar de este
modo una gran cantidad de matices que le permitirá sentar puntos de vista cargados
de empatía por el otro y de encuentro en los puntos medios.
La
cuestión a tener en cuenta con esta características es el de no perderse en
todo aquello que se piensa, debido a que, aunque se sienta como verdadero aquello
que pensamos no todo lo es. Permitirse explorar el imaginario de la mente es
sano, sin culpa de nada de lo que se imagine por más perverso o elevado que sea,
la cuestión es que hay que usar el pensamiento racional para establecerse un eje
de referencia que nos permita regresar al plano de lo que es más realista.
Tomemos el siguiente ejemplo:
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| Dos veleros navegando por un mar al momento que ocurre el atardecer |
Un
hombre con trastorno bipolar decide realizar una nueva actividad, por lo cual
empieza a frecuentar un determinado sitio donde conoce a una mujer que le
produce cierta fascinación.
Él puede notar que dicha mujer a veces se pone
nerviosa ante él e incluso que en determinados momentos se le ha quedado
viendo. La conclusión más racional sería pensar que a ella posiblemente le
guste él.
El hombre bipolar en su mente al pensar en ella muchas veces
imaginará una cantidad de historias con ella, puede recrear tal vez vidas en
las que lleguen a ser ancianos y otras donde en por alguna circunstancia no
puedan seguir juntos, también puede imaginar cómo sería pelear con ella o cómo
sería amarla, en fin puede llegar a imaginar muchas cosas que tal vez pueda
lograr vivir con ella pero que en el presente no tienen sentido real, por lo
tanto regresar al pensamiento racional “ella posiblemente le guste él” es
necesario para no quedar preso en algún tipo de delirio, porque en principio
aunque ella ciertamente pueda gustarle él, eso no quiere decir necesariamente
que ella quiera involucrarse con él de alguna forma afectiva más intima.
Trabajar
el desarrollo de la paciencia es fundamental para mejorar la asertividad
afectiva, recordar que aquel que es un otro no necesariamente puede ver con el
mismo nivel de evidencia algún hecho o verdad que la persona con trastorno
bipolar si es capaz de apreciar por lo cual, detenerse a encontrar el razonamiento
detrás de la gran capacidad de síntesis que tiene una persona con trastorno
bipolar posee en su análisis, es muy importante en el desarrollo de sus
relaciones afectivas.
Con
respecto a las motivaciones lo fundamental es detenerse a preguntarse ¿Qué estoy
sintiendo? ¿Por qué estoy sintiendo esto? y ¿Por qué tengo el impulso de realizar
esta acción motivada por esto que estoy sintiendo? En sí mismas las respuestas
no son significativas en un sentido particular sino más bien en aquella
dirección que apunte hacia la existencia de patrones cíclicos o dicho de otra
manera lo significativo son aquellas respuestas que resalten en lo biográfico
de la persona con trastorno bipolar, por repetirse en situaciones afectivas
similares.
Por
ejemplo, si alguien suele sentir necesidad de estar todo el tiempo con otra
persona sus afectos están siendo movidos por el miedo al abandono, si no es
capaz de expresarse cuando alguien le agrada o le gusta lo que lo paraliza es
el miedo al rechazo, si la opiniones de los demás mueven en demasía los estados
emocionales es una necesidad apremiante de aprobación, celos paranoicos hacia
la pareja son indicativos de estarse definiendo a través del sexo, al igual que
sentir como una ofensa o un fracaso el no lograr la satisfacción sexual de la
pareja en una ocasión en particular.
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| Pintura de un árbol hecha a partir de muchos matices. |
También
el cómo se construye las oraciones para describir nuestras relaciones afectivas dice mucho de las motivaciones que embargan a nuestro mundo afectivo,
por ejemplo frases como, no puedo vivir sin él o sin ella, la necesito o lo
necesito, no soy nadie sin él o sin ella, ella o él lo es todo en mi vida, son
indicativos que detrás de nuestras motivaciones se esconden miedos muy
profundos dentro de nosotros.
Como
conclusión es importante hacer notar que estas cuestiones son de trabajo
constante y laborioso que deben estarse realizando para ir desarrollando la
capacidad de dominarlos cada vez con mayor soltura.
También es de suma
importancia entender que habrán días malos, días en lo que no se logre poner en
práctica estas consideraciones, sin que esto quiera decir que no ha valido el
esfuerzo realizado para tratar de evitarlo, lo más significativo es continuar
día a día sabiendo que el final se trata de mejorar una media que tienda hacia
la asertividad afectiva en las gestiones de las emociones, es en todo caso
verse a sí mismo como hace notar Mario Luna en su libro la psicología del
éxito, de la cual hablaremos en alguna futura entrega, lo que no elegimos no
nos define, lo que queremos ser y todo lo que hacemos para lograrlo si, por lo
tanto si te vez a ti mismo como una persona que día a día se esfuerza en
entenderse para lograr la buena gestión de sus emociones entonces eso dice de
ti de que te estás volviendo merecedor de ser una persona afectivamente
asertiva…
Adiós, querido lector y hasta la próxima entrega donde hablaremos de
una idea presentada por José Luis Parise la cual es: El mapa de la magia.



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