domingo, 19 de febrero de 2017

Motivaciones que mueven afectivamente a una persona que padece el trastorno bipolar.

Saludos estimados lectores, les escribe nuevamente la tortuga terapeuta. En la entrega anterior se habló de aquellas tres principales características que debe enfrentar una persona con trastorno bipolar al momento de manejar su mundo afectivo y emocional, las cuales  son:

·         La falta de poder sentir matices en sus emociones.
·         La gran capacidad de síntesis que posee en su análisis.
·         El sentir como verdadero todo aquello que piensa en su mente.

En sí mismas estas características no son ni malas ni buenas, tan solo son parte del acontecer diario de una persona con trastorno bipolar y como se verá en la próxima entrega lo importante es entender la forma en que estos mecanismos ocurren para a través de su aceptación y entendimiento, poder desarrollar formas asertivas de relacionarse con las demás personas.

Por el momento y antes de entrar en ese tema, se debe primeramente hablar sobre un punto que también es importante haber discutido previamente y el cual es las motivaciones que mueven afectivamente a una persona que padece el trastorno bipolar.

El núcleo principal de estás motivaciones en las personas con trastorno bipolar es que llevan una herida en el estima que los hace oscilar entre el rechazarse o aceptarse, y este hecho los hace experimentar profundos estados de tristeza (depresión) o exagerados estados de alegría (manía).

En estados de depresión la persona con trastorno bipolar siente que no es merecedora de amor y de afecto, aunque al mismo tiempo experimenta una gran necesidad de recibirlos. Al oscilar al estado de manía entra en un estado de negación profunda hacia estos sentimientos que tiene en estado de depresión, lo cual se manifiesta como un despliegue de excesiva autoestima que lo hace creer merecedor de todo y por lo cual las demás personas se vuelven objetos de sus deseos, perdiendo así la capacidad de empatía hacia los demás. En resumen se quiere decir que la necesidad afectiva de una persona que padece de trastorno bipolar oscila entre el nada merezco y el nada necesito.

También es cierto que las personas que padecen de este trastorno pueden pasar por periodos de relativa normalidad emocional que son conocidos como eutimia, donde la imagen que se tiene del yo ha tomado nuevamente la dimensión realista que se requiere y esto, indudablemente, deriva un asertivo manejo de los afectos.

Siendo aún más enfático usaremos una imagen en concreto que sirve para ilustrar metafóricamente los estados emocionales que puede experimentar:

Imagine que la persona es una radio o un reproductor de música, que las emociones son el volumen del sonido y que el trastorno bipolar es la perilla que regula la intensidad de dicho volumen. Entonces cuando la persona está en periodo de eutimia es como cuando la radio está en un volumen moderado lo cual hace que las personas que la escuchen les parezcan agradable y se detengan a sintonizar o reproducir algo de su música, cuando está en periodo de depresión es como si la radio, aunque se encuentre encendida, nadie la tomará en cuenta porque su volumen ha sido bajado al mínimo, solo si alguna persona en particular se acuerda de que allí había un reproductor y se pregunta para sí mismo ¿qué raro que no está sonando? va a verificar lo que sucede, pudiendo suceder que dicha radio pase totalmente desapercibida por los demás y cuando se encuentra en estado de manía es como si tuviera el volumen en el máximo de su intensidad, lo cual  obviamente hará que todas las personas que pasen alrededor del reproductor van a notar que está encendido,  pudiendo incluso que lleguen a sentirlo de modo muy molesto y desagradable por sonar de manera tan alta.

Ahora bien, detrás de este núcleo o motor de variaciones en los estados de ánimos existen unos detonantes, que son los sucesos de vida que pueden hacer que una persona con trastorno bipolar oscile de un determinado estado a otro, lo cual quiere decir que cada persona con trastorno bipolar puede tener motivaciones afectivas en particular, solo que es bastante probable que estas, en términos generales, giren en torno a: el miedo al rechazo, el miedo al abandono, la reafirmación de su ser a través de la sexualidad y la necesidad de aprobación.

Más allá de si se tiene o no trastorno bipolar, podemos describir que en estas motivaciones se presentan o manifiestan ciertas conductas, las cuales en el fondo enmascaran dichas motivaciones, por ejemplo:

Una persona con miedo al rechazo, presenta típicamente una constante postergación de la vivencia de sus afectos, son personas que tienden a no expresar las emociones que experimentan por las demás personas porque la no correspondencia de estos es percibida como la muerte de su propio ego, lo que incluso los puede llegar a hacer que terminen por huir o escapar de aquella persona por la que se sientan emocionalmente atraídos, siendo su modelo afectivo pasivo evasivo.


persona del sexo femenino dentro de una caja de carton
Imagen que representa como las personas con miedo al rechazo
se van sintiendo "encajonadas" dentro de si mismas.

A diferencia del caso anterior, una persona con miedo al abandono típicamente se comporta con una entrega total y desmedida de su ser hacia el otro, son capaces de renunciar a sí mismos y a la propia identidad si con ello consiguen que aquella persona, que es objeto de su afecto, se quede a su lado, solo que con esto consiguen que esta se sienta asfixiado ante tantas atenciones y es ahí cuando su otro lado aparece, ante la amenaza de la perdida usan el reproche para causar sentimientos de culpa a aquella persona que trata de abandonarlos, en conclusión su modelo afectivo es pasivo agresivo.


Hombre ruega a su pareja que no se marche
Ilustración de un hombre con miedo al abandono
que insiste a su pareja que no se marche


Ahora, aquellas personas que buscan la reafirmación del ser a través de su sexualidad típicamente se comportan con un irrefrenable impulso por la conquista de un compañero o compañera sexual, son personas con alguna clase de mutilación afectiva y/o emocional que les produce intensos sentimientos de vacío que creen que pueden ser llenados con el acto sexual, por lo cual se lanzan a la búsqueda de un alguien con quien consumarlo y luego de su realización, terminan viéndose a sí mismos nuevamente con estás mutilaciones tan ausentes como lo estuvieron al comenzar la conquista, volviéndose de este modo la pareja con la que sostuvieron la relación, el vivo recuerdo de su fracaso en el intento de completarse a través del sexo razón por la cual terminan por huir de esta, se podría decir que su modelo afectivo agresivo evasivo.


Un hombre toma a una mujer mientras sostienen relaciones sexuales
Pintura que representa la intensidad que se experimenta en el acto sexual


Por último, aquellas personas que poseen gran necesidad de aprobación típicamente tienen comportamientos muy camaleónicos según el entorno en el que se encuentren y según las personas con las que se relacionen, debido a que el mecanismo de defensa que poseen para no ser desaprobados es el de comportarse de la manera que mejor lo haga encajar en la esfera social en la que se esté desenvolviendo, por lo tanto cuando se relacionan afectivamente con otra persona su verdadera identidad, que muy probablemente sea desconocida por ellos mismos, se funciona con la de su pareja, siendo su modelo afectivo imitativo.


Rostro de David Bowie formada por diferentes facciones
Imagen de David Bowie que da la sensación
de poseer personalidad camaliónica


Ya para finalizar, toda estas explicaciones es para poder ilustrar el hecho de que una persona que padece el trastorno bipolar, cómo está movida por un núcleo o motor que la hace oscilar entre estados emocionales diferentes y entre el hecho de no saber si aceptarse o rechazarse a sí mismo, hace que sus motivaciones afectivas puedan variar según el estado emocional en el que se encuentren experimentando, lo que termina por volverlos muy ambiguos al momento de enfrentar su mundo sentimental y esto suele causar mucho desconcierto a sus parejas, por ejemplo en un caso en particular podría suceder que, al estar deprimidas evitan cualquier clase de acercamiento afectivo, luego en un periodo de eutimia fusionar su identidad con la de su pareja y posteriormente si experimentan un episodio de manía sentir una necesidad irrefrenable por definirse a través del sexo, comportándose entonces con promiscuidad.

Me despido de ustedes, estimados lectores, de una manera muy cordial y recordándoles que en el próxima entrega serán presentadas las ideas acerca de aquellas estrategias y consideraciones que las personas con trastorno bipolar pueden tomar en cuenta para un manejo asertivo de sus afectos y emociones, al mismo tiempo que hago una consideración final muy importante:


Como explica Mario Luna en su libro la psicología del éxito, de la cual hablaremos en alguna futura oportunidad, no existen soluciones dadas por el pensamiento mágico, por lo cual es muy, pero muy importante, que si padeces de trastorno bipolar aceptes el hecho de que: el primer paso para sanar comienza con la búsqueda y acompañamiento de ayuda profesional especializada con la cual se logre hacer una base para tener una nueva perspectiva de las cosas. gracias por su lectura, nos vemos  en la siguiente entrega.

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