Saludos
estimados lectores, les escribe nuevamente la tortuga terapeuta. En la entrega
anterior se habló de aquellas tres principales características que debe
enfrentar una persona con trastorno bipolar al momento de manejar su mundo
afectivo y emocional, las cuales son:
·
La falta de poder sentir matices en sus
emociones.
·
La gran capacidad de síntesis que posee
en su análisis.
·
El sentir como verdadero todo aquello
que piensa en su mente.
En
sí mismas estas características no son ni malas ni buenas, tan solo son parte
del acontecer diario de una persona con trastorno bipolar y como se verá en la
próxima entrega lo importante es entender la forma en que estos mecanismos
ocurren para a través de su aceptación y entendimiento, poder desarrollar
formas asertivas de relacionarse con las demás personas.
Por
el momento y antes de entrar en ese tema, se debe primeramente hablar sobre un
punto que también es importante haber discutido previamente y el cual es las
motivaciones que mueven afectivamente a una persona que padece el trastorno
bipolar.
El
núcleo principal de estás motivaciones en las personas con trastorno bipolar es
que llevan una herida en el estima que los hace oscilar entre el rechazarse o
aceptarse, y este hecho los hace experimentar profundos estados de tristeza
(depresión) o exagerados estados de alegría (manía).
En
estados de depresión la persona con trastorno bipolar siente que no es
merecedora de amor y de afecto, aunque al mismo tiempo experimenta una gran
necesidad de recibirlos. Al oscilar al estado de manía entra en un estado de
negación profunda hacia estos sentimientos que tiene en estado de depresión, lo
cual se manifiesta como un despliegue de excesiva autoestima que lo hace creer
merecedor de todo y por lo cual las demás personas se vuelven objetos de sus
deseos, perdiendo así la capacidad de empatía hacia los demás. En resumen se
quiere decir que la necesidad afectiva de una persona que padece de
trastorno bipolar oscila entre el nada merezco y el nada necesito.
También
es cierto que las personas que padecen de este trastorno pueden pasar por
periodos de relativa normalidad emocional que son conocidos como eutimia, donde
la imagen que se tiene del yo ha tomado nuevamente la dimensión realista que se
requiere y esto, indudablemente, deriva un asertivo manejo de los afectos.
Siendo
aún más enfático usaremos una imagen en concreto que sirve para ilustrar
metafóricamente los estados emocionales que puede experimentar:
Imagine
que la persona es una radio o un reproductor de música, que las emociones son
el volumen del sonido y que el trastorno bipolar es la perilla que regula la
intensidad de dicho volumen. Entonces cuando la persona está en periodo de
eutimia es como cuando la radio está en un volumen moderado lo cual hace que
las personas que la escuchen les parezcan agradable y se detengan a sintonizar
o reproducir algo de su música, cuando está en periodo de depresión es como si
la radio, aunque se encuentre encendida, nadie la tomará en cuenta porque su
volumen ha sido bajado al mínimo, solo si alguna persona en particular se
acuerda de que allí había un reproductor y se pregunta para sí mismo ¿qué raro
que no está sonando? va a verificar lo que sucede, pudiendo suceder que dicha
radio pase totalmente desapercibida por los demás y cuando se encuentra en
estado de manía es como si tuviera el volumen en el máximo de su intensidad, lo
cual obviamente hará que todas las
personas que pasen alrededor del reproductor van a notar que está
encendido, pudiendo incluso que lleguen
a sentirlo de modo muy molesto y desagradable por sonar de manera tan alta.
Ahora
bien, detrás de este núcleo o motor de variaciones en los estados de ánimos
existen unos detonantes, que son los sucesos de vida que pueden hacer que una
persona con trastorno bipolar oscile de un determinado estado a otro, lo cual
quiere decir que cada persona con trastorno bipolar puede tener motivaciones
afectivas en particular, solo que es bastante probable que estas, en términos
generales, giren en torno a: el miedo al rechazo, el miedo al abandono, la
reafirmación de su ser a través de la sexualidad y la necesidad de aprobación.
Más
allá de si se tiene o no trastorno bipolar, podemos describir que en estas
motivaciones se presentan o manifiestan ciertas conductas, las cuales en el
fondo enmascaran dichas motivaciones, por ejemplo:
Una
persona con miedo al rechazo, presenta típicamente una constante postergación
de la vivencia de sus afectos, son personas que tienden a no expresar las
emociones que experimentan por las demás personas porque la no correspondencia
de estos es percibida como la muerte de su propio ego, lo que incluso los puede
llegar a hacer que terminen por huir o escapar de aquella persona por la que se
sientan emocionalmente atraídos, siendo su modelo afectivo pasivo evasivo.
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| Imagen que representa como las personas con miedo al rechazo se van sintiendo "encajonadas" dentro de si mismas. |
A
diferencia del caso anterior, una persona con miedo al abandono típicamente se
comporta con una entrega total y desmedida de su ser hacia el otro, son capaces
de renunciar a sí mismos y a la propia identidad si con ello consiguen que
aquella persona, que es objeto de su afecto, se quede a su lado, solo que con
esto consiguen que esta se sienta asfixiado ante tantas atenciones y es ahí
cuando su otro lado aparece, ante la amenaza de la perdida usan el reproche
para causar sentimientos de culpa a aquella persona que trata de abandonarlos,
en conclusión su modelo afectivo es pasivo agresivo.
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| Ilustración de un hombre con miedo al abandono que insiste a su pareja que no se marche |
Ahora,
aquellas personas que buscan la reafirmación del ser a través de su sexualidad
típicamente se comportan con un irrefrenable impulso por la conquista de un
compañero o compañera sexual, son personas con alguna clase de mutilación
afectiva y/o emocional que les produce intensos sentimientos de vacío que creen
que pueden ser llenados con el acto sexual, por lo cual se lanzan a la búsqueda
de un alguien con quien consumarlo y luego de su realización, terminan viéndose
a sí mismos nuevamente con estás mutilaciones tan ausentes como lo estuvieron
al comenzar la conquista, volviéndose de este modo la pareja con la que
sostuvieron la relación, el vivo recuerdo de su fracaso en el intento de
completarse a través del sexo razón por la cual terminan por huir de esta, se
podría decir que su modelo afectivo agresivo evasivo.
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| Pintura que representa la intensidad que se experimenta en el acto sexual |
Por
último, aquellas personas que poseen gran necesidad de aprobación típicamente
tienen comportamientos muy camaleónicos según el entorno en el que se
encuentren y según las personas con las que se relacionen, debido a que el
mecanismo de defensa que poseen para no ser desaprobados es el de comportarse
de la manera que mejor lo haga encajar en la esfera social en la que se esté
desenvolviendo, por lo tanto cuando se relacionan afectivamente con otra
persona su verdadera identidad, que muy probablemente sea desconocida por ellos
mismos, se funciona con la de su pareja, siendo su modelo afectivo imitativo.
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| Imagen de David Bowie que da la sensación de poseer personalidad camaliónica |
Ya
para finalizar, toda estas explicaciones es para poder ilustrar el hecho de que
una persona que padece el trastorno bipolar, cómo está movida por un núcleo o
motor que la hace oscilar entre estados emocionales diferentes y entre el hecho
de no saber si aceptarse o rechazarse a sí mismo, hace que sus motivaciones
afectivas puedan variar según el estado emocional en el que se encuentren
experimentando, lo que termina por volverlos muy ambiguos al momento de
enfrentar su mundo sentimental y esto suele causar mucho desconcierto a sus
parejas, por ejemplo en un caso en particular podría suceder que, al estar
deprimidas evitan cualquier clase de acercamiento afectivo, luego en un periodo
de eutimia fusionar su identidad con la de su pareja y posteriormente si
experimentan un episodio de manía sentir una necesidad irrefrenable por
definirse a través del sexo, comportándose entonces con promiscuidad.
Me
despido de ustedes, estimados lectores, de una manera muy cordial y
recordándoles que en el próxima entrega serán presentadas las ideas acerca de
aquellas estrategias y consideraciones que las personas con trastorno bipolar
pueden tomar en cuenta para un manejo asertivo de sus afectos y emociones, al
mismo tiempo que hago una consideración final muy importante:
Como
explica Mario Luna en su libro la psicología del éxito, de la cual hablaremos
en alguna futura oportunidad, no existen soluciones dadas por el pensamiento
mágico, por lo cual es muy, pero muy importante, que si padeces de trastorno
bipolar aceptes el hecho de que: el primer paso para sanar comienza con la búsqueda
y acompañamiento de ayuda profesional especializada con la cual se logre
hacer una base para tener una nueva perspectiva de las cosas. gracias
por su lectura, nos vemos en la
siguiente entrega.




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